Estar mal está bien.

Mi hijo/a tiene TDAH

Hay momentos en la vida en los que hay que pasarlo mal, y no pasa nada.

Cortas con tu pareja, algo le pasa a alguien que quieres, hiciste algo de lo que te arrepientes, te va mal en el trabajo, tienes problemas de salud o simplemente has tenido un día en el que muchas cosas no han salido como querías. Puedes estar mal, es normal estar mal, y es sano estar mal.

Cuando tenemos estos sentimientos desagradables de tristeza, enfado, culpa, lo que más deseamos es que desaparezcan (¡por favor!) lo más rápido posible, y no puede ser. Los sentimientos no pueden controlarse como si nada, igual que no podemos controlar si nuestro estómago digiere o no. Las emociones son cosas que tienen que pasar y cuanto más intentemos controlarlas más grandes se hacen.

¿Si asumo estar mal, no sería rendirme?

No podemos pretender que si algo malo nos pasa no nos afecte. Y cuanto antes asumamos esto, mejor. “Ahora es momento de estar mal. Voy a pasarlo mal unos días/semanas/lo que sea y acabará yéndose, pero ahora toca estar mal. Y NO PASA NADA”

Y asumir estar mal no significa tirar la toalla y sumirte en la depresión más profunda sin ducharte ni salir de la cama (aunque a veces, un ratito, también podemos necesitarlo, y si no se convierte en costumbre puede venir hasta bien). Asumir estar mal significa seguir con tu vida estando mal, significa seguir con tu vida pensando “vaya mierda” y significa que ese malestar te va a acompañar una temporada en todo lo que hagas, a veces más intenso y a veces menos. Y no pasa nada.

¡Pero si siempre dicen que hay que mirar lo positivo de las cosas!

Está claro que de cada mala experiencia puede sacarse un aprendizaje, que de cada mala experiencia salen nuevos caminos por los que seguir, y es importante tener esto presente y quedarnos con ello. De todas formas, aunque esto sea cierto, si ahora estás mal, estás mal. Y que hayas aprendido no significa que la situación no sea una mierda, no todo es blanco o negro, y por eso puedes permitirte sentirte como tu cuerpo quiera.

Si estás mal y no te permites estar mal, encima de estar mal, te sientes culpable por estarlo, y estás el doble de mal. Todos necesitamos lamernos las heridas un poquito, cada uno a nuestra forma. Es natural, es evolutivo, y no pasa nada.

¡Que no se nos malinterprete!

El aprendizaje obtenido y las nuevas posibilidades son las herramientas fundamentales para salir adelante ¡Y hay que trabajar en ello! Simplemente abrimos una baza a permitirnos sentir emociones, sean cuales sean, y regodearnos un poquito, siempre sin perder nuestro objetivo de vista 🙂

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